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Última actualización: 29 de mayo de 2024
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Sólo 24% de las empresas está preparada para el futuro del lugar de trabajo

21 de julio de 2023
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Una de las tendencias que ha tomado más fuerza en los últimos años ha sido la reconfiguración de los espacios laborales. Sin embargo, para muchas organizaciones ha sido difícil romper “viejos hábitos” en la forma de concebir el trabajo y han retrocedido en esta materia.

El lugar de trabajo es un concepto que se ha cuestionado en los últimos años, especialmente durante la pandemia que aceleró las modalidades virtuales y remotas. A pesar de ello, la proporción de empresas que se dicen listas para repensar estos formatos de cara al futuro del trabajo es sólo el 24%, según el informe Tendencias Globales de Capital Humano 2023 de Deloitte.

“El espacio de trabajo ha cambiado. Muchas organizaciones han hecho análisis profundos de cómo pueden ser los espacios de trabajo, pero para acompañar los cambios en las dinámicas, como trabajo más colaborativo, multipersonal o con modelos automatizados. Pensar en la experiencia que se quiere vivir y en el resultado, más que en el espacio físico per se”, expone Jorge Ponga, socio de Capital Humano y responsable de Futuro del Trabajo de Deloitte Spanish Latin America.

La investigación de la firma revela que a nivel global, las empresas está conscientes de la importancia de desarrollar un nuevo modelo de trabajo, pero sólo una de cada cuatro asegura estar preparada para esta tarea.

“Por desgracia, parece que los viejos hábitos son difíciles de romper, ya que hemos visto cierto retroceso debido a definiciones anticuadas de lo que es el trabajo y a percepciones sobre la productividad de los colaboradores o la cultura organizacional, ya que muchas organizaciones presionan para que los colaboradores vuelvan a la oficina”, advierten los especialistas de Deloitte en el reporte.

El lugar de trabajo ya no es un espacio físico, el concepto debe transitar hacia la construcción de entornos donde se hagan las actividades de manera eficiente. En este sentido, la firma indica que “las organizaciones deben desafiar los límites tradicionales y diseñar entornos físicos, digitales o híbridos que se adapten a las distintas necesidades laborales, al tiempo que respetan las preferencias de los colaboradores y los objetivos meta, como la cultura, la comunidad y el trabajo en equipo”.

De acuerdo con el informe de Deloitte, las señales que indican que una empresa necesita transformar su espacio de trabajo son:

  • El intercambio de conocimientos y el uso eficaz de la propiedad intelectual están disminuyendo notablemente
  • Los continuos problemas de colaboración afectan negativamente a la ejecución del trabajo y provocan un notable aumento de las reuniones
  • El compromiso y la productividad están disminuyendo debido a que los antiguos modelos de trabajo se están trasladando al lugar de trabajo híbrido
  • La compañía tiene dificultades para atraer a los mejores talentos debido a estrategias obsoletas o ineficaces en el lugar de trabajo.

“El reto es pensar mucho en la experiencia que se quiere vivir y en los resultados más que en el espacio físico; el espacio será sólo un habilitador de la cultura”, señala Jorge Ponga.

Además, el rediseño del lugar de trabajo no debe acotarse a un solo modelo o sector de la fuerza laboral, puntualiza la firma en su estudio. “A medida que las organizaciones reimaginan el lugar de trabajo en un mundo pospandémico, el resultado no es una única ubicación o una solución igual para todos, sino una serie de capacidades y espacios que apoyan diferentes formas de hacer el trabajo. Esta reimaginación no se limita a los colaboradores del conocimiento, sino que también se extiende a los colaboradores de primera línea”.

¿Cómo transformar los espacios de trabajo?
La buena noticia, destaca la investigación, es que sólo el 6% de las compañías asegura estar conforme con el statu quo y no han cambiado (ni lo harán) su estrategia en el espacio laboral. En términos generales, las grandes empresas en el mundo tienen el interés en transformar sus modelo de trabajo.

“Las organizaciones están en una transición que muchas veces es digital y que puede implicar cualquier cosa, desde la reconversión de un negocio hasta la manera de interactuar con los clientes. Al mismo tiempo, estamos en un entorno donde la economía verde está en el aire y aspectos de diversidad e inclusión ya no son un asunto mediático. Y en medio de esto, está el trabajo y el colaborador; cambia la forma de trabajar, de administrar, de utilizar la tecnología, los entornos físicos”, dice el especialista.

Para lograr la transformación de los modelos de trabajo, la firma recomienda abordar tres pilares:

1. Que el trabajo dirija las decisiones sobre los nuevos modelos laborales: Antes de plantear el lugar dónde deben laborar las personas hay que comprender qué requiere el trabajo en sí mismo. “No existe un modelo de lugar de trabajo perfecto ni una solución universal que deban adoptar todas las organizaciones. Si el trabajo no requiere un espacio físico para ofrecer resultados óptimos, no hay que forzarlo sólo por precedentes o por las preocupaciones actuales de la dirección”. Comprender el por qué se realizan las actividades y analizar las necesidades y prioridades para alcanzar los objetivos es el primer paso para determinar dónde, cuándo y cómo trabajarán los empleados.

2. Experiencia al servicio de los resultados: Durante el diseño de nuevos esquemas de trabajo, las empresas deben analizar los resultados que se pretenden impulsar a través del modelo laboral y determinar dónde se crea mayor valor. Según el estudio de Deloitte, en los planes de transformación de los modelos de trabajo, los líderes de negocio han identificado un mayor compromiso y bienestar de los colaboradores.

3. Colaboradores y equipos empoderados: Las compañías están en un momento importante para buscar equilibrar las necesidades y deseos del negocio con las de los empleados. En este contexto, los esquemas de trabajo se posicionan como una opción para conseguir una alineación entre los resultados de la empresa y las expectativas de los colaboradores. “Muchas organizaciones han dedicado más de 30 años a pensar en la experiencia del cliente que quieren. Lo mismo ha pasado con los colaboradores, ahora hablando de la experiencia del empleado”, apunta Jorge Ponga. Esto implica que puedes tener a dos personas en un mismo puesto, pero con características y necesidades distintas, pero no se le puede dar la misma experiencia a ambos empleados.

“Por ejemplo, considere dónde y cómo interactúan las personas. Los estudios demuestran que la colaboración es el objetivo número uno de una oficina física, un hallazgo que se aplica independientemente de la geografía, el sector, la función o la generación. Por lo tanto, al crear un modelo de lugar de trabajo, ya sea físico, digital o híbrido, es necesario diseñarlo a propósito para apoyar y fomentar la conectividad y la colaboración”, recomienda la firma.

Con información de Gerardo Hernández. Publicado originalmente en EL ECONOMISTA. https://shorturl.at/dBFJ2