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¿Retrocede la productividad laboral en México?

11 de marzo de 2022
empleado estresado poca productividad

El Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE) por hora trabajada se ubicó en 95.4 puntos al cierre de 2021, lo que implicó una contracción anual de -6.4% y llegó a su nivel más bajo de los últimos 12 años, reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De esta manera, el índice de productividad laboral se posicionó en su cifra más baja desde el cuarto trimestre de 2009, año de la crisis financiera global, cuando alcanzó un nivel de 96.2% en cifras desestacionalizadas.

La productividad laboral, que se obtiene de la relación entre el Producto Interno Bruto (PIB) y datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), hiló seis trimestres de decrementos. La contracción anual reportada al cierre de 2021 se explica por una reducción en el subíndice de actividades industriales (-5%) y de actividades de servicios (-8%).

La contracción de este indicador se presenta en el mismo periodo en el que el mercado de trabajo no sólo reportó la recuperación de los puestos de trabajo perdidos a causa de la pandemia, también registró 1.2 millones de ocupados adicionales.

“La productividad laboral tiene que caer cuando la inversión fija va a la baja y la inversión fija está en niveles de hace 10 años, por lo que es probable que siga disminuyendo”, indicó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

La Inversión Fija Bruta (IFB), explicó la especialista, muestra un rezago de 2.32% y se mantiene “relativamente estancado” en niveles entre 2 y 4% por debajo de lo observado previo a la pandemia y cercano a niveles similares a los registrados en el 2007.

Por su parte, Iván Arias, director de Estudios Económicos de Citibanamex, coincidió en que el “debilitamiento de la inversión” explica en buena medida la caída del índice de productividad.

“Esto influye porque en la maquinaria, las plantas industriales y toda la infraestructura que hay en la economía se deteriora y hay que ir reemplazando el equipo y la infraestructura para mantener los niveles de producción, pero en la medida que esto no sucede, la capacidad de producción de cada trabajador va disminuyendo. Lo que tampoco ha ayudado es la débil inversión en capital humano, que podría ser el otro factor que aumentara la productividad”, expuso.

De acuerdo con la organización México ¿Cómo vamos? nuestro país debería crecer 4.8% anual en el índice de productividad laboral para avanzar en la meta de mayor eficiencia con los recursos que ya se tienen.

“La productividad importa porque el crecimiento económico de países de ingreso medio como el nuestro sólo puede darse a partir de utilizar de forma más eficiente los recursos con los que ya contamos, es decir, a partir de ser más productivos”, indicó la organización a través de su semáforo económico.

Iván Arias destacó que el índice de productividad en el sector industrial ha mantenido reducciones constantes en los últimos años y el nivel reportado en el cuarto trimestre de 2021 es un mínimo histórico. “Esta tendencia ya venía de años atrás y se sumó el debilitamiento de la productividad en el sector de servicios para que estemos viendo estos niveles de productividad que no veíamos desde 2009”.

El impacto en el ingreso

Por otra parte, el Índice del Costo Unitario de la Mano de Obra tuvo una caída anualizada de -23% en las empresas de servicios privados no financieros, un retroceso de -11% entre los negocios dedicados a la construcción y -8% en el comercio al por mayor.

“De alguna manera muestra el panorama del mercado laboral mexicano, como si se hubiera dado un cambio estructural tras la crisis del coronavirus. Aunque en términos de números ya se tiene la misma cantidad de empleos formales que se tenía antes de la crisis, no es el mismo mercado laboral, ahora hay menor productividad, salarios más bajos y un porcentaje alto en la subocupación y la informalidad”, apuntó Gabriela Siller.

En la opinión de Iván Arias, el debilitamiento de la productividad laboral no sólo impacta en la expectativa de crecimiento económico a mediano plazo, también limita la recuperación salarial de los trabajadores al disminuir las presiones en los costos de la mano de obra y, por lo tanto, que la mejoría salarial termine en una mayor inflación.

“Ante estos datos preocupantes, ojalá se pueda llevar a cabo una estrategia que mejore el clima para la inversión privada y que eso se complemente con un crecimiento de la inversión pública, para que podamos ver una reversión de esta productividad y mejores perspectivas de crecimiento y también mejores perspectivas para los salarios y los ingresos de las familias”, señaló el especialista.

 

Con información de El Economista.