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Amigos y Rivales

22 de junio de 2017
Amigos y Rivales

La presencia de los rivales profesionales produce emociones adversas porque representan una competencia frontal en la organización. Se trata de personas con quienes compartimos el espacio en el lugar de trabajo, participamos en proyectos e iniciativas similares y, sin duda, aspiramos al reconocimiento y la proyección en la empresa con cierto grado de anhelo.

•    Rivalizamos cuando somos colocados en franca y abierta competencia para conseguir un resultado determinado.
•    La competitividad se agudiza si existe de por medio una zanahoria motivacional que haga que pongamos toda la carne al asador.
•    Experimentamos fuertes descargas de adrenalina que mantienen la tensión emocional y profesional en cierto grado para dejar atrás al rival y acercarse a la meta con la mayor ventaja posible.

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¿Tiene esto implicaciones negativas? Como suele suceder, hay lado A y un lado B de las situaciones profesionales y laborales.

Lado A: la competencia
•    La competencia entre pares fomenta la mejora continua.
•    Una sana relación entre competidores permite que se generen mejores resultados y aprendizajes alrededor del trabajo de equipo.
•    Al existir una competencia para obtener el liderazgo de un proyecto, por ejemplo, ayuda a que afilemos la sierra, enfrentando situaciones críticas, que perfeccionan el estilo gerencial.
•    La competencia permite poner a prueba creencias y valores que confrontan nuestra ética y lazos con el equipo de trabajo.
•    Incluso, competir con reglas clara puede sacar lo mejor de las personas; esto se expresa con la mejoría en las habilidades sociales (social skills).

Lado B: la rivalidad
•    Divide a los equipos de trabajo en bandos, lo que puede tener efectos negativos en los resultados.
•    Genera condiciones adversas en el clima laboral, con implicaciones en el bienestar físico y emocional de las personas que se encuentran rivalizando.
•    Incrementa la tensión en todos los sentidos, la secrecía, el uso de la información con prácticas de “acceso privilegiado”.
•    Cuando no hay reglas claras y los parámetros éticos de conducta no son claros, la rivalidad puede rebasar los límites de la civilidad, adquiriendo matices de acoso.
•    En condiciones de mucha adversidad, los rivales pueden creer que el fin justifica los medios, echando mano de cualquier estrategia, apropiada o no, para lograr los objetivos.

https://amedirh.com.mx/linkedin/notas-li/item/no-soy-monedita-de-oro

Javier Fernández Aguado, uno de los especialistas en liderazgo más afamados en el mundo del management, señala en diversos artículos y publicaciones que, en algunos casos, los líderes e incluso las empresas, aprovechan la rivalidad para sacar lo mejor de los equipos de trabajo. A esta estrategia le llama gallera porque, literalmente, los responsables en la organización, impulsan o instigan a que las personas conviertan su potencial en un desempeño de alto impacto.

Puede ser que nos guste o nos disguste, pero la rivalidad, aun cuando no siempre se produce en las mejores condiciones, en efecto, hace que saquemos la casta. ¿O no?

Fuente: Amedirh.