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Licencia laboral por depresión posparto: ¿qué es y por qué se analizará en el Congreso?

3 de junio de 2022
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“Entre los retos de la maternidad están la mortalidad materna, la violencia obstétrica, la conciliación laboral y la depresión posparto”, dijo la senadora Olga Sánchez Cordero hace unos días en el evento del Día de las Madres en el Senado. En este tenor, la ministra en retiro planteó un proyecto de reforma para que mamás trabajadoras con esa condición mental reciban atención especializada y cuenten con una breve licencia laboral.

La “depresión posparto es un problema de salud pública que requiere mayor atención en México, debido a los problemas sociales que probablemente genera al no ser diagnosticada, (al ser) subestimada y, consecuentemente, ser desatendida”, señala la también presidenta del Senado de la República en la exposición de motivos de la iniciativa.

No sólo genera problemas sociales, sino que quizá surja precisamente de un problema social. La maternidad romantizada y capitalizada ha encubierto la depresión posparto; los estereotipos de la “buena madre” evitan que muchas puedan reconocer lo que les ocurre y buscar ayuda.

Por ello, una de las modificaciones que propone la legisladora es agregar el artículo 171 Bis a la Ley Federal del Trabajo (LFT), el cual indicará que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) prestarán servicios de “Clínica de Depresión Posparto”.

El embarazo y el alumbramiento llevan a la madre a una “adaptación fisiológica de aparatos y sistemas”, explica la Federación Mexicana de Colegios de Obstetricia (FMCO). En ese proceso “suceden ajustes emocionales a los que se añaden los cambios en la vigilia y el sueño. Esto se refleja en incremento de la vulnerabilidad a cambios de ánimo que pueden derivar en grados de depresión de leve hasta psicosis posparto”, agrega.

“La depresión posparto es un trastorno mental afectivo severo, que afecta hasta al 56% de las mujeres latinas residentes en México y Estados Unidos durante los primeros cuatro meses tras el nacimiento de su bebé”, de acuerdo con el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCC).

Su prevalencia en México “varía del 23 a 32.6%, dependiendo del reporte”, dice la FMCO.

La pandemia aumentó la depresión posparto

“Una mañana, Pranaiya despertó y, supongo, decidió que no podía soportar más el dolor. Así que acabó con su vida y la de Arthur”, su hijo de cinco meses de edad. El testimonio es de Hamish Magoffin, esposo de la mujer, para un reporte de la cadena CNN. Madre e hijo murieron en septiembre de 2021.

“Fueron muchas cosas que se acumularon. Fue en la mitad del confinamiento por covid-19 y no podía hacer lo que quería hacer y simplemente no había escapatoria”, contó Magoffin, quien ahora se ha convertido en un activista contra la depresión posparto, condición con la que fue diagnosticada su esposa.

Un estudio publicado por la FMCO y realizado en Nuevo León, indica que, durante la pandemia, la prevalencia de depresión posparto en el país pudo haber incrementado 3 por ciento.

La profunda tristeza y los pensamientos “que no debería” tener una mamá no son bien vistos por una sociedad que dicta que la maternidad es el episodio más feliz de las mujeres. Así que muchas veces las mamás evitan hablar de ese problema.

Pero lo que les está ocurriendo es una serie de alteraciones de “patrones biológicos” y afectación al “eje hipotalámico-hipofisiario-adrenal, responsable de la secreción de la hormona cortisol, necesaria para hacer frente a situaciones de estrés”, según el CIMCC. Algunos de los síntomas, son “un estado emocional triste, altos niveles de cansancio y trastornos del sueño”. Según el estudio Depresión posparto durante la pandemia de covid-19 publicado por la FMCO, los factores de riesgo son: antecedente de psicopatologías, problemas de pareja, falta de apoyo social y estrés. Y dentro del estrés algunas causas son: experimentar un embarazo y nacimiento con complicaciones maternas o fetales.

¿En qué consiste la propuesta de reforma?

La iniciativa de la senadora Olga Sánchez Cordero agrega la fracción VIII al artículo 170 de la LFT, el cual contempla que durante los cuatro meses después del nacimiento, en casos de embarazo de alto riesgo, “si la madre es diagnosticada con depresión posparto, contará con un permiso con goce de sueldo de hasta 20 días hábiles”, para asistir a terapia psicológica o someterse a un internamiento si lo requiere.

Esos días de permisos serán independientes de su licencia materna de seis semanas después del alumbramiento. Señala también que la terapia y el monitoreo de la depresión los proporcionarán el IMSS y el ISSSTE, según le corresponda a la trabajadora.

Si el grado de depresión requirió internamiento, al salir, podrá faltar al trabajo un día hábil a la semana para acudir a su terapia de seguimiento durante tres meses. La propuesta también modifica la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado y la Ley del Seguro Social (LSS) para establecer esto mismo y que los instrumentos legales laborales estén armonizados

“La depresión posparto mal atendida, o no superada, puede tener repercusiones en la relación madre e hijo años después del parto”, dice la senadora Sánchez Cordero, por eso también el Estado debe “tomar mayor calado” en la prevención y atención de este padecimiento.

Con información de El Economista.