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14 Creando ValorRH | Marzo - Abril 2021 GRANDES TENDENCIAS Bienestar laboral en la era COVID-19 Además de la oferta a distancia de profesionales de salud mental, la tecnología brinda alternativas novedosas como una central de mensajes de texto para poner a la gente en contacto con otras personas, incluso desconocidos. Aquí cabe citar un estudio realizado por Dartmouth College que reconoce en los mensajes de texto de este tipo una herramienta “clínicamente prometedora”. ¿Y la salud ocupacional? Como se ha señalado desde hace algunos meses, el de- safío sanitario que entraña la pandemia de COVID-19 tendrá consecuencias a largo plazo, lo que debe consi- derarse al diseñar políticas de bienestar laboral. En este sentido, un elemento que entra en juego es el de la sa- lud ocupacional. A la par de medidas como fortalecer la educación en seguridad, establecer directrices de auto- cuidado y reforzar la prevención de riesgos, resulta con- veniente preparar el lugar de trabajo para la contención, así como actualizar los protocolos de reuniones y viajes, por mencionar solo algunas. De acuerdo con el “Termómetro Laboral” de OCC Mundial –creado para tomar el pulso a las organizaciones durante la pandemia–, 49% de los centros de trabajo en México no cuenta con personal médico para atender a sus colaboradores. Más aún, apenas 8% de las organizaciones que no tienen personal médico analizan contratar profesionales de la salud. Para atender esta situación, 24% de las empresas partici- pantes en la encuesta planean designar a un responsable por área para atender los temas de salud, mientras que 29% planea capacitar con este fin a personal de Recursos Humanos. Una dificultad adicional es la escasez de ta- lento especializado en medicina del trabajo en el país. La situación requiere un abordaje creativo e innovador que reconozca la importancia de que ambos, empleadores y trabajadores, se asuman como “socios” de su bienestar. La empresa responsable Cuando una empresa logra entregar un producto o un servicio satisfactorio a sus clientes está cumpliendo no solo su misión, sino además fortalece a la sociedad mis- ma. Sin embargo, su productividad depende estrecha- mente del bienestar de las personas que la conforman. Esto viene al caso a propósito del contraste hallado por una encuesta de Mercer realizada en Canadá. Mientras 99% de las empresas respondieron que lograron modi- ficar de manera rápida y exitosa para atender las cam- biantes necesidades de sus clientes y consumidores, solo 80% consideró que los programas y prácticas que tienen en marcha apoyan el bienestar mental, físico y fi- nanciero de sus empleados. Su enfoque, centrado en los aspectos empresariales, más que en mitigar los riesgos para el equipo de trabajo, quedó de manifiesto con el dato adicional de que solo 63% dijo tener planes para in- vertir en asegurar el bienestar de su fuerza laboral a corto y largo plazo. Respecto a la priorización en los nuevos programas, las principales opciones de los empleadores fueron el trabajo flexible (37%), los programas de salud y bienestar mental (30%), la oferta de bienestar digital, como la telemedicina (28%), gastos de cuidados (20%) y programas de bienestar financiero (14%). Sobre este punto, cabe mencionar uno de los esfuerzos globales para responder a la crisis de la COVID-19: el proyecto “Conducta Empresarial Responsable en América Latina y el Caribe” (CERALC). Financiado por la Unión Europea y alineado a los instrumentos de la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Internacional del Trabajo y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, tiene entre sus objetivos generar conciencia sobre cómo las empresas pueden ayudar a minimizar los impactos adversos de la crisis, crear plataformas que permitan a las empresas latinoamericanas intercambiar experiencias, así como identificar las mejores prácticas emergentes. El valor de esta iniciativa está en el énfasis que pone en la colaboración. Otra iniciativa latinoamericana es el Pacto Global de las Naciones Unidas, que propone 10 principios para guiar a los líderes empresariales en la respuesta a la crisis, ci- tando, entre otras acciones, “responder con flexibilidad, empatía y solidaridad al impacto en sus empleados y sus socios comerciales, especialmente en las pequeñas y medianas empresas”. Enriquecer el concepto y la práctica del bienestar labo- ral es una tarea en curso y requiere diálogo, creatividad y generosidad. Tengamos presente, en última instancia, que cultivar hombres y mujeres prósperos suele refle- jarse en empresas igualmente florecientes. Reforzar el bienestar del talento es una tarea hoy tan indispensa- ble y compleja que se vería sumamente beneficiada por la cooperación entre empresas, gobiernos, academia y, desde luego las personas mismas. Enriquecer el concepto y la práctica del bienestar laboral es una tarea en curso y requiere diálogo, creatividad y generosidad.

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