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Las 10 tentaciones en las que no debes caer como líder

¿Cuáles son las principales tentaciones que se les han ofrecido como líder? Identifica estas tentaciones y conoce sus consecuencias.

Incentivar con dinero a los colaboradores

Hoy en día contamos con numerosos estudios que establecen con claridad que la denominada motivación extrínseca, constituida normalmente por premios carece de valor como generadora de entusiasmo.

Sin embargo, la tradición nos ha enseñado que, si un equipo de personas no arranca, no da los resultados esperados o se encuentra en un momento de baja productividad, podemos administrarles el remedio de un incentivo económico.

A menos que se trate de actividades sumamente rutinarias y monótonas, en todas las demás debemos evitar esa tentación y cambiar nuestra conducta hacia una distinta: fomentar la motivación interna de los colaboradores, que sí es capaz de modificar acciones. Muchas veces los equipos que no rinden frutos, es porque pierden el sentido de su tarea.

No tomar una decisión difícil y dejarla pasar

El camino del liderazgo está plagado de situaciones complejas, que ameritan tomar decisiones antipáticas. En ese sentido, un error frecuente de ser observado pasa porque, debido a la falta de coraje o por miedo a perder la admiración de los colaboradores se evita tomar este tipo de acciones, con la ingenua idea de suponer que “todo pasa”.

Por el contrario, todas y cada una de estas situaciones que no se resuelven tienden a incrementar su volumen emocional con el transcurso de los días y adquirir de manera constante un sabor cada vez más amargo. Siempre recuerda que postergar una decisión al infinito lo único que asegura son grandes problemas en el horizonte.

Incorporar el postulante “menos malo” para cumplir con los plazos

Hay momentos en los que necesitamos cubrir una posición lo más rápido posible y el pool de candidatos es de una calidad no acorde a los requerimientos. En ese contexto, cuando se elige por esa razón al menos malo o al que menos se aleja de lo deseado corremos el riesgo de que se torne un hábito y vayamos sumando sucesivamente a la empresa personas que no estén a la altura.

Ubicar en el equipo a un miembro “que sea mis ojos y oídos”

Los líderes que caen en esta tentación poseen un claro componente de inseguridad al sentir que si no conocen todo lo que sucede, podrían estar en peligro. Entonces, las personas que usan como estandarte a la lógica de la desconfianza, situarán un colaborador “de su riñón” cuya principal responsabilidad será contarle todo lo que dicen, hacen o incluso piensan sus compañeros.

Los efectos de esto son letales. Se mina la credibilidad del líder y potencia la desconfianza colectiva, afectando gravemente a la transparencia que la cultura de equipos requiere como el oxígeno para su funcionamiento.

Decirlo absolutamente todo para dar una imagen de honestidad

El hecho de trasladar información a los colaboradores exige cuidado, atendiendo a los recursos con los que cuentan para comprenderla de manera integral. Gestionar la información no es ocultarla, sino tener la capacidad de brindarla en el momento adecuado a las personas adecuadas.

Actuar sin pensar con la excusa de una supuesta autenticidad

Laloux, en su magnífico libro “Reinventando las organizaciones” nos habla de que en las empresas Teal las personas se muestran tan cual son, logrando así plenitud. Sin embargo, eso no implica excederse en los límites respecto del otro, ni olvidar el respeto por sus ideas e individualidad. A veces se disfraza a la agresividad con la frontalidad, utilizando la segunda como un escudo para no reconocer y luego modificar esas actitudes negativas.

Echarles toda la culpa a los sistemas informáticos

Es fácil encontrar culpables de las ineficiencias en los demás, y máxime si los mismos son incapaces de responder. Lamentablemente son demasiados los líderes que piensan que “hasta que no compremos un Sistema nuevo, estaremos presos de su lentitud”. El atraso tecnológico es una tentación demasiado fácil para no caer en ella…

Fomentar divisiones internas entre los equipos

Existen equipos que son más insistentes que otros, al momento de manifestar sus inquietudes o expresar sus estados de ánimo públicamente.

Aquellos líderes que temen la libertad de acción y pensamiento de sus colaboradores, cobijan para sí el secreto temor de que, si el equipo adquiere demasiado poder, podría “sindicalizarse” y terminar siendo un peligro para la empresa toda. Si ello sucede, el principal responsable sería justamente él, por no haberlos detenido a tiempo.

Dividir a las personas es negativo, y sin embargo responde a una práctica demasiado popular. La tentación consiste en generar rumores, mentiras y otras acciones similares con el fin de romper su cohesión. La senda recomendada es aprovechar esa energía y canalizarla hacia espacios de creatividad colectiva.

Si los colaboradores de un equipo se unen para quejarse, la solución no pasa por dividirlos sino por construir un lugar en el que se sientan seguros psicológicamente y sus opiniones sinceras nos ayuden a identificar los motivos del disgusto. Luego, y con nuestra consecuente escucha empática, tendremos todos los recursos a mano para que, junto a ellos, cocreemos las soluciones más adecuadas a sus planteos.

Usar siempre los mismos métodos exitosos

Es crucial para un líder mantenerse actualizado. Ahora bien, lo que lo impide muchas veces no es su mala predisposición sino el exceso de confianza en sus métodos históricos. Cuando una receta dio buenos resultados más de una vez, termina por convertirse en una especie de credo intocable, al que debemos someternos toda vez que las circunstancias sean parecidas.

Nuestro mundo actual, de alta volatilidad y complejidad, nos enseña todos los días que lo hecho en el pasado, puede ser completamente inútil en el presente. Por eso, lo mejor es tener siempre la cabeza fresca y abierta a la novedad y la experimentación.

Tomar la parte por el todo para ganar confianza y seguridad

Pensar que si su área está bien, todo lo está. O por el contrario. Es, dicho de otra manera, perder la visión holística del negocio y solamente preocuparse por aquello que se encuentra bajo su control. Los líderes que caen en esta tentación se ven sorprendidos, las más de las veces, cuando los datos objetivos lo desmienten.

Sabemos que las organizaciones abandonaron hace rato los modelos predictivos por adaptativos, para reaccionar rápido a los cambios que van aconteciendo, pero ello no significa perder de vista los valores, la visión y mucho menos el propósito. Si esto último sucede, no tengas duda que las posibilidades de caer en la tentación serán cada vez más grandes.

Con información de Entrepreneur. https://www.entrepreneur.com/

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