desgaste mutuo. Así que las acciones implementadas son el clausulado de un pacto psicológico que es revisado todos los días en tiempo real por el mercado de talento. Hoy todo es visible y si prometiste “desarrollo” pero tu índice de rotación en recién egresados es el 40%, se desmorona tu propuesta. Y es que, en un mundo cada vez más transparente, la EVP es un contrato emocional 100% verificable y su incumplimiento tiene sanciones inmediatas como la renuncia voluntaria en el mejor de los casos o la renuncia silenciosa aún más grave. Adicionalmente, tu EVP va a ser evaluada por la IA. Más candidatos recurren a ella para analizar culturas, comparar sueldos, predecir la rotación o evaluar la reputación del empleador. Si tu propuesta es incongruente, la IA la revelará. Si carece de contenido, quedará expuesta. Pero si es realmente poderosa, la IA se encargará de amplificarla. Si tu EVP fuera evaluada por un algoritmo, ¿te recomendaría o te descartaría? Entonces, ¿debemos renovar o morir? La EVP es el “sistema operativo” del talento y si se define correctamente, es una apuesta que dará relevancia y competitividad porque el juego ha cambiado. No preguntes qué ofrecer para que las personas vayan a tu empresa, sino qué ofreces para que la gente se desarrolle y se quede contigo. Las organizaciones que lo entiendan con claridad sobrevivirán. De otro modo pasarán a la historia porque el talento no encontró razones para quedarse. El contenido es responsabilidad del autor. La propuesta de valor al empleado, (EVP por sus siglas en inglés) ha migrado de ser un recurso inspiracional a un factor de supervivencia organizacional. Renovarla ahora es una condición esencial para seguir compitiendo en el mercado de talento. Es importante comprender que la EVP ya no compite con empresas sino con estilos de vida. Las personas en búsqueda activa de oportunidades laborales ya no comparan entre “A” o “B” pues en su esquema de decisiones existen otros diferenciadores como: carrera vs salud mental, híbrido vs tiempo familiar y sueldo vs libertad. Por ello tenemos que hacernos una pregunta incómoda: ¿tu EVP facilita la vida o la complica? Una EVP estratégica buscará reducir las fricciones de la vida real del colaborador. De otro modo, la propuesta de valor, simplemente no existirá. Hay una nueva moneda de cambio para la gestión del talento, que básicamente radica en migrar de beneficios a experiencias. Pero cuidado, el talento compra experiencias de trabajo, no beneficios cosméticos como snacks gratis, café ilimitado o un gimnasio corporativo. Pero entonces, ¿qué si genera valor para un colaborador? Procesos que no desgastan, líderes emocionalmente responsables, carga operativa razonable, oportunidades reales de crecimiento y un ambiente sin microagresiones ni burocracia tóxica. Es un hecho que una EVP estratégica de vanguardia buscará desarrollar a las personas sin EVP: ¿respuesta a la retención del talento? Por: Mario Barbosa, ASESOR AMEDIRH TALENTO Visítanos en: www.amedirh.com.mx 39 TALENTO AMEDIRH
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