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¿Incrementó el empleo informal en México?

29 de abril de 2022
Ocupacion Empleo

En el tercer mes del año el mercado laboral sumó a más de 500,000 personas a una ocupación, aunque todo el balance de creación de plazas fue en la informalidad. La tasa de desempleo, por su parte, reportó en marzo el mejor nivel de toda la pandemia.

El mercado laboral sumó en marzo a 566,504 personas a la población ocupada, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Sin embargo, este incremento en la fuerza laboral se concentró en la informalidad y en los empleos con jornadas excesivas.

A diferencia de los 64,566 nuevos puestos de trabajo formales generados en marzo, reportados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que al cierre del primer trimestre del año la formalidad perdió 404,778 plazas y la informalidad sumó a 971,282 personas; con ello, el balance de la recuperación se centró en la economía informal.

“Esto apunta a una reducción significativa en otras áreas tales como trabajadores federales y estatales, así como el ejército. En nuestra opinión, esto suaviza la señal positiva proveniente de la creación total de empleos, dado que los trabajadores informales usualmente tienen menos beneficios”, opinó Juan Carlos Alderete, director ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados de Banorte.

El sector agrícola fue el que presentó el mayor crecimiento en mes reportado, al sumar a 427,246 personas a una ocupación, seguido del sector industrial que aportó 364,795 nuevos puestos de trabajo. Al interior de este rubro, la construcción fue la responsable de poco más de la mitad de las nuevas plazas laborales.

“Las actividades agrícolas cobran protagonismo en esta parte del año, pues aportaron el 36% del empleo que se generó en marzo. Desde una perspectiva más amplia, la industria ha tenido un mejor y más constante desempeño, pues el tamaño de su población ocupada es 5.67% mayor al máximo precrisis”, expuso Marcos Daniel Arias Novelo, analista económico de Monex.

En tanto, y a pesar de que marzo fue el mes previo a la temporada vacacional por Semana Santa, el sector de servicios registró una caída de 163,037 puestos de trabajo. Las pérdidas se concentraron en las actividades servicios sociales, en restaurantes y hotelería, en servicios profesionales y en comercio, que acumularon una baja en conjunto de 572,940 plazas. Sólo los subsectores de servicios sociales, gobierno y transporte reportaron ganancias, pero no alcanzaron a compensar el resto de las caídas.

Desde la perspectiva de Juan Carlos Alderete, el saldo de las actividades de servicio “sorprende negativamente” por los efectos estacionales favorables en el mercado laboral por la temporada de vacaciones.

La debilidad del sector servicios puede responder a diversos factores, uno de ellos es que la temporada vacacional fue a medidos de abril y probablemente se observe un repunte en los niveles de ocupación en estas actividades hasta el siguiente reporte, pero también puede estar asociado con una cautela en el gasto de las familias para esta temporada, explicó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

La creación de empleo registrada durante marzo fue más fuerte que la observada con la estacionalidad habitual, consideró Juan Carlos Alderete, y probablemente responde a una “disminución adicional en casos de Covid-19, permitiendo un mayor regreso al trabajo presencial, así como un rebote en las actividades de los sectores primario y secundario, probablemente impulsado por una resiliente demanda externa”.

Entre los indicadores que reflejan un deterioro en las condiciones del empleo, la informalidad no fue el único que se fortaleció en el tercer mes del año. A la par de la recuperación del mercado laboral, en marzo 1.1 millones de personas se sumaron a la población que trabaja más de 48 horas a la semana, por arriba del límite legal establecido en la legislació.

“Esto se puede relacionar con la debilidad de la economía. Tiene que ver con que las empresas en lugar de emplear a más personas, tratan de alargar las jornadas y contratar horas extras para sólo cubrir el costo adicional y no asumir el costo total de otra persona, esto tiene que ver con la debilidad económica y los riesgos que aún existen”, opinó Garbiela Siller.

Por otra parte, la población ocupada con acceso a seguridad social disminuyó en 107,453 personas. Esta reducción estuvo acompañada de un crecimiento en la fuerza laboral que no tiene acceso a una institución de salud, la cual aumentó en más de medio millón de personas.

Desempleo en su nivel más bajo
Aunque la recuperación de la ocupación se concentró en la informalidad y en las jornadas extensas, desde la óptica de Marcos Daniel Arias hay “una mejora genuina en varios de los indicadores del mercado laboral”. Entre los avances, se encuentra la tasa de desempleo que tuvo un descenso mensual de 0.8 puntos porcentuales para ubicarse en 2.97%, su nivel más bajo en lo que va de la pandemia.

Debido a la reducción de la tasa de desocupación, el desempleo extendido, que concentra a los desocupados y los inactivos “disponibles” para trabajar, se redujo en 0.5 puntos porcentuales, para ubicarse en un nivel de 14.2%, también el más bajo en lo que va de la pandemia.

Por otra parte, la tasa de subocupación, que concentra a las personas que laboran jornadas reducidas y tienen la necesidad de trabajar más hora, mantuvo su tendencia a la baja y se redujo 0.8 puntos porcentuales, para ubicarse en 8.4 por ciento.

“Con esto, la población subocupada se encuentra por debajo del nivel de febrero de 2020, marcando la primera ocasión en la que el nivel es inferior al observado previo a la pandemia”, destacó Gabriela Siller.

Con información de El Economista.