RETORNO DE INVERSIÓN Visítanos en: www.amedirh.com.mx 37 jornada que permitan mantener la continuidad operativa, optimizar procesos y fortalecer el desempeño organizacional. Ante este escenario, resulta indispensable que las empresas adopten una postura proactiva. Realizar diagnósticos de productividad por área, simular escenarios de costos laborales, rediseñar turnos, y fortalecer la automatización de procesos serán acciones clave para una transición ordenada. La transición podría fortalecerse mediante medidas de política pública que faciliten la adaptación del sector productivo. Resultaría conveniente considerar estímulos como la deducción al 100% de las prestaciones laborales exentas; esquemas que permitan la contratación de trabajadores con jornadas reducidas sin generar cargas desproporcionadas de seguridad social respecto de quienes laboran tiempo completo con salario mínimo; y ajustes graduales al salario mínimo que mantengan coherencia con la inflación. Asimismo, contribuiría a la formalidad y al empleo mantener tasas del impuesto sobre nóminas que no excedan el 3%, excluir el pago del tiempo extraordinario de su base gravable y establecer incentivos en materia de ISR para las empresas que acrediten la creación de nuevos puestos de trabajo. Las empresas que anticipen el cambio, inviertan en eficiencia y coloquen a las personas en el centro de su estrategia no sólo cumplirán con la ley: estarán mejor preparadas para operar con sostenibilidad, productividad y resiliencia en el nuevo entorno laboral. El contenido es responsabilidad de los autores. La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales representa mucho más que un ajuste normativo: marca un cambio estructural en la organización del trabajo en México.
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