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CreandoValorRH | La guía de los expertos en Recursos Humanos 28 ineludible que tenemos en Recursos Humanos radica en guiar a la organización hacia el análisis del trabajo desde una perspectiva de desarrollo sustentable. En este encuadre, habría que cuestionar si debemos modernizar los procesos, rediseñar las cargas, turno y horarios de trabajo; las formas de colaboración y los niveles de autonomía. En definitiva esto podría observarse como un cambio radical. No obstante, no tiene que ser de forma dramática sino programada, paulatina, social y financieramente responsable. Nos referimos a que podemos rediseñar de forma inteligente la forma en cómo somos capaces de generar los resultados que nos hemos propuesto a través de condiciones que favorezcan la sustentabilidad del talento en lugar de su desgaste y agotamiento. Siete pasos para rediseñar el trabajo desde una perspectiva de bienestar sostenible 1. Diagnosticar las causas del desgaste, no únicamente sus síntomas Todo proceso de rediseño debe comenzar con una pregunta de investigación. El objetivo es dejar de administrar consecuencias para intervenir las causas. En nuestro caso, pensemos en ¿cuáles elementos del trabajo están produciendo agotamiento? Con frecuencia las organizaciones estudian indicadores como ausentismo, rotación, burnout o clima laboral, pero pocas analizan el origen estructural de estos fenómenos. El primer paso consiste en mapear factores como las cargas de trabajo, los tiempos muertos, la duplicidad de operaciones y/o procesos, el volumen de interrupciones innecesarias, el exceso de reuniones, ENFOQUE DE NEGOCIOS los tiempos de traslado, la disponibilidad de los colaboradores fuera del horario laboral, entre otros aspectos. 2. Rediseñar los procesos antes que pedir mayor resiliencia Al menos en las dos décadas recientes, una importante mayoría de empresas han buscado abatir el estrés laboral mediante la ejecución programas de bienestar, capacitación o coaching. Sin embargo, ninguna estrategia de bienestar compensa procesos que se han vuelto defectuosos al paso del tiempo. La productividad sostenible comienza con procesos inteligentes y, en este sentido, el segundo paso consiste en revisar el flujo completo del trabajo, incluyendo eliminar actividades que no generan valor, simplificar autorizaciones, automatizar tareas repetitivas, reducir burocracia y eliminar reuniones prescindibles. 3. Reequilibrar las cargas de trabajo No todas las personas trabajan bajo las mismas condiciones. En ocasiones, al interior de las empresas existen áreas permanentemente saturadas mientras otras no. Más que trabajar más horas, se trata de asignar mejor el trabajo. Rediseñar el trabajo implica redistribuir responsabilidades considerando factores como la complejidad, el volumen, la frecuencia, el impacto y las capacidades disponibles, efectivamente analizadas. 4. Diseñar mayor autonomía en lugar de mayor supervisión Uno de los principales generadores de estrés radica en la pérdida de control sobre el propio trabajo. Por ello, la autonomía fortalece tanto el compromiso como la responsabilidad individual. En un entorno donde la capacidad de atraer, comprometer y retener a los mejores profesionales define la competitividad de las empresas, el rediseño del trabajo dejará de ser una opción para convertirse en una decisión estratégica.

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