recién creada alternativa de horario flexible y cambios de turno? Podría suceder que ninguno de los activos que conforman nuestra experiencia del empleado esté creando valor al negocio, pero no podemos saberlo si no hacemos esta calibración tan necesaria como urgente. Hay que revisar y comprender qué hace que “se mueva la aguja” en el odómetro de la productividad; lo mismo a favor que en contra. Paso a paso, esta observación del fenómeno permite reconocer qué produce efecto y qué no; cuáles iniciativas deben permanecer y cuáles ser descartadas. Además, estudiar la experiencia del colaborador desde esta perspectiva permitirá entender cómo se comporta cada segmento y/o categoría de trabajador. Es decir, que se puede hacer un acercamiento a cada unidad de negocio y equipo para encontrar la mezcla idónea. Ahora bien, la experiencia del empleado es un activo dinámico, cambiante, y lo que en un trimestre resultó de alto impacto en la productividad podría no serlo al siguiente. Al respecto, el equipo de expertos a cargo de su diseño y ejecución también debe ocuparse de su análisis y reconfiguración. Recordemos que las personas solemos tener un sistema de percepciones bastante estable y, sin embargo, cada día tener una opinión por completo distinta. Los colaboradores son una pieza fundamental en la ecuación de creación de valor y su productividad, como entregable, depende de su talento, capacidad, disciplina y, en especial, de un frágil y volátil componente que puede potenciar o derrumbarlo todo. Y ese elemento es el famoso “cómo se siente en la empresa” y “cómo actúa en consecuencia”. Sin duda, ante ese desafío organizacional vale la pena, al ciento por ciento, actuar con intención y propósito. Visítanos en: www.amedirh.com.mx 19 del 2023). Saquemos las cuentas, ¿con cuánto estamos contribuyendo desde México a este preocupante fenómeno global que se cierne sobre el ámbito del trabajo? Con sobrada justificación, cada peso o dólar invertido en mejorar la experiencia del colaborador debe tener un anclaje en la productividad. Para lograr tal grado de efectividad, la empresa enfrenta el reto de construir una ingeniería escrupulosamente articulada para determinar cuál es el destino final de los recursos en cualquier programa que tienda a mejorar el bienestar y la salud, la calidad de vida, el trinomio de la diversidad, la equidad y la inclusión; así como el ambiente laboral. Crear valor con la experiencia del empleado Una vez que se logra cuantificar el impacto de los activos que componen la experiencia del empleado sobre la productividad del colaborador por hora, llega el momento de crear valor. Esto implica que tengamos la posibilidad real de observar en un tablero de seguimiento cómo se expresa la repercusión de lo invertido en tal o cual iniciativa. En una primera etapa será necesario hacer pruebas para identificar cuál es el 20% de los activos que genera el 80% del valor positivo en la experiencia del trabajador. Pensemos, ¿es la nueva política de asistencia y puntualidad? ¿Es el menú renovado en el comedor? ¿Será la ENFOQUE DE NEGOCIOS
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